Edición 2016

Edicion 2016
El eco de Sefarad resuena en Villar de los Mundos
En su cuarta edición, Villar de los Mundos emprendió su viaje más ambicioso y profundo hasta la fecha, una exploración de las raíces y los ecos lejanos. El festival, ya organizado por la recién creada asociación Bierzo Vivo, se sumergió en la compleja y rica herencia de Oriente Próximo y la cultura sefardí, convirtiendo las calles de piedra de Los Barrios en un cruce de caminos donde resonaba el legado de las Tres Culturas.
El programa fue un tapiz tejido con hilos de música, conocimiento y arte. La dimensión académica tuvo un peso notable, arrancando con una conferencia en la UNED de Ponferrada sobre el «Legado Sefardí» en la comarca, a cargo de expertos como Manuel Carriedo y Manuel Olano. Esta inmersión histórica continuó en las bodegas de Villar, que se transformaron en íntimos foros de debate y salas de cine, con la proyección de documentales clave como «El último sefardí» y «Un viaje a Israel».
La música, alma del festival, fue un reflejo perfecto de este diálogo cultural. El dúo gallego Mini y Mero ofreció un recital folk cargado de memoria en la Bodega los Mato, mientras que la Iglesia de Santa Columba acogía la solemnidad, una ño más, de L’Ensemble Rococó, con un concierto dedicado a la música de las Tres Culturas. El «salto cualitativo» de esta edición, como lo describió la organización, se hizo palpable en el recital de ópera y piano que unió las voces del barítono zamorano Luis Santana con el pianista berciano pianistas Manuel Alejandre y el virtuso violinista Pablo de la Carrera en los Salones de la Casona de las Burillas.
El festival fue también un crisol de conocimiento y participación. Las bodegas se convirtieron en clubes de lectura improvisados, como el que dirigió Santiago Trancón sobre «Memorias de un judío sefardí», y en espacios para la presentación de libros como «Mayo iraní» o «Una ilusión perdida» de Mariano Higuera. El arte visual tuvo su espacio con la exposición «Egipto y sus gentes» de Selegna, y los talleres invitaron al público a ser parte activa del evento: desde la danza oriental con Aned El Kamar hasta un taller de stop-motion para niños impartido por el palestino Mohamed Tayeb.
La edición de 2016 no fue solo una celebración, sino una profunda lección de historia y convivencia. Villar de los Mundos demostró su capacidad para abordar temáticas complejas con sensibilidad y rigor, convirtiendo un pequeño pueblo del Bierzo en un faro de diálogo intercultural.
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