Logo Black Logo White
  • Inicio
  • Edición 2026
  • Ediciones anteriores
  • Villar de los Barrios
  • Actualidad
  • Contacto
Menu

Edición 2013

Edicion 2013

NACE VILLAR DE LOS MUNDOS con Chile como país invitado

Hay acontecimientos que, desde su nacimiento, anuncian que están destinados a dejar huella. Lo que tuvo lugar durante este fin de semana de 2013 en Villar de los Barrios no fue simplemente un festival; fue la crónica de un acto de fe, el primer latido de un proyecto que nacía con la vocación de tender un puente cultural, dedicando su primera y valiente edición a la lejana y hermana tierra de Chile.

Villar de los Barrios, junto a sus pueblos hermanos, es un tesoro declarado Conjunto Histórico, un lugar cuya belleza monumental, visible en sus imponentes casonas blasonadas, coexiste con las cicatrices del abandono. El silencio de la despoblación es el telón de fondo contra el que se levantó esta iniciativa. Villar de los Mundos no nació como una mera propuesta de ocio, sino como una respuesta directa a esa realidad. Su propósito, impulsado por el profundo vínculo de sus organizadores con la tierra, era claro: usar la cultura no como un adorno, sino como una herramienta de reanimación y dignidad.

La programación de esa primera edición, con Chile como país invitado, fue una audaz declaración de intenciones. La presencia del trompetista de jazz chileno Cristian Cuturrufo, una figura de prestigio internacional, supuso un hito. Su concierto en la iglesia de Santa Columba llenó de notas de esperanza un espacio de piedra centenaria, demostrando que la vanguardia y la tradición podían dialogar de forma sublime.

Pero la verdadera genialidad del festival fue su capacidad para convertir al propio pueblo en el protagonista. No hubo escenarios convencionales; el arte tomó las calles y las casas. Una de las casonas más antiguas se transformó en una galería efímera, donde las obras de los pintores locales Reme Remedios y Javier Carpintero se encontraron con las de las artistas chilenas Loreto Carmona y Virginia Guilisasti. Esta última protagonizó uno de los momentos más simbólicos del evento: la creación de una escultura a partir de los escombros de las propias ruinas del pueblo. Una metáfora perfecta de la filosofía del festival: crear belleza a partir de la herida para construir un nuevo futuro.

Durante esos días, las calles de Villar recuperaron un bullicio perdido. Talleres de dibujo, cine de verano y un mercado internacional congregaron a vecinos y visitantes en una atmósfera de comunidad vibrante. Se respiraba vida, una energía que fluía por las venas de un lugar que muchos daban por resignado. Esta primera edición, levantada con más perseverancia que medios, se reveló como una de las noticias culturales más significativas del año, no por su escala, sino por su profundo significado. Fue la demostración empírica de que el talento puede germinar lejos de las grandes capitales y de que la cultura, cuando nace de la autenticidad, es el antídoto más poderoso contra el fatalismo. Aquel fin de semana no solo se celebró un festival; se plantó una semilla de esperanza con acento chileno. Una que, con el tiempo, demostraría tener raíces muy profundas.

Vídeo resumen

Galería de fotos

0
Edición 2025
Ver Edición
Subir
2026 © Festival Villar de los Mundos
Síguenos en