Edición 2015

Edicion 2015
Un puente de arte y tierra con Senegal
En su tercer año de vida, Villar de los Mundos ya no era una promesa, sino una rotunda afirmación con la intención de quedarse, cada año, durante el ultimo fin de semana del mes de agosto. El festival que nació como un acto de resistencia poética contra el olvido demostró en 2015 su madurez y su audacia, abriendo sus brazos y sus casonas de par en par a un nuevo horizonte: África.
Con Senegal como país invitado, las calles de Villar de los Barrios se convirtieron durante un fin de semana en un crisol de culturas, un diálogo vibrante entre la piedra berciana y el cálido latido senegalés.
La elección de Senegal no fue casual, sino una profundización en la filosofía del festival de tejer redes y explorar la diversidad del mundo desde el corazón de la España rural. Esta conexión se materializó en un programa rico y multidisciplinar que impregnó cada rincón del pueblo. El poeta y músico Rawan Diallo se convirtió en uno de los embajadores de su cultura, ofreciendo recitales íntimos en espacios tan singulares como la Bodega de las Burillas o le mirador de Las Majuelas en Lombillo.
Uno de los momentos culminantes y más simbólicos de la edición fue la intervención artística «El Bosque de los Mundos». El soto de castaños de Villar, un patrimonio natural de incalculable valor, se transformó en un lienzo vivo. Allí, la artistas gallega afincada en el Bierzo, Reme Remedios creó junto a un “circulo de mujeres” obras en directo, invitando al público a participar y a formar parte de un acto de creación colectiva que unía arte y naturaleza.
El cine, siempre una ventana abierta en Villar de los Mundos, ofreció una mirada plural y comprometida. La Bodega de las Burillas, convertida en una íntima sala de proyecciones, acogió un ciclo que tendía puentes entre continentes. Se proyectaron obras como «Rawan», del Colectivo Antiego, que acercaba la figura del artista invitado; «I Know a Place» de Alberto Alonso y «Las Cunetas» de Bodo Marks y Shelina Islam, que aportaban una visión social y documental; y la emotiva «El Viaje de Said», que abordaba la realidad de la inmigración. Estas sesiones cinematográficas se convirtieron en un espacio para la reflexión, demostrando que el festival también busca remover conciencias.
El programa se completó con una oferta diversa que ya es marca de la casa: la «Ruta de las 5 Iglesias», talleres de stop-motion y percusión a cargo de Mame Mbengue, y conciertos que iban desde la energía de F0N hasta la elegancia clásica del Rococó Ensemble. La solidaridad, pilar fundamental del evento, se manifestó en una memorable comida popular a beneficio de la ONG Canica Azul, que trabaja con niños en Senegal, en un acto de comunión que iba más allá de lo gastronómico. La edición de 2015 consolidó a Villar de los Mundos como un evento único en su especie. Demostró que su corazón es tan grande como el mundo que busca acoger, capaz de tender puentes sólidos y sinceros con culturas lejanas sin perder un ápice de su esencia local.
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